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José María Obando: de soldado realista a cadillo republicano

by Francisco U. Zuluaga

(pages 38-40)

Sin lugar a dudas, Obando debió recordar los primeros años de esta guerra civil. Debía recordar que después del levantamiento criollo de Quito en 1809 los rebeldes habían sido derrotados en Funes por tropas de Pasto, y que el gobernador Tacón había recibido el apoyo de Pasto y Patía. En 1811 las fuerzas republicanas comandadas por Antonio Baraya atacaron al gobernador Tacón y tomaron a Popayán. Tras esta derrota los patianos apoyaron y protegieron al gobernador mientras éste se retiraba hacia el Perú. Desde entonces los patianos lucharon como guerrillas compuestas de blancos, negros, indios y castas. Estos grupos, antes de la guerra civil, estaban conformados por esclavos fugitivos que habían ganado experiencia en las guerras de partidas cuando luchaban para proteger su libertad en los Palenques. Los indios también habían resistido, un poco menos activamente que los negros, participando en revueltas y motines con los que pretendía impedir el incremento en los tributos y diezmos. Durante el período de 1810-1819 estos individuos se habían unido en apoyo de la causa realista, en la creencia de que la toma de tal partido les permitía fortalecer y mantener su autodeterminación.

En 1811, cuatro meses después de haber tomado a Popayán, las tropas independentístas -- también llamadas patriotas o republicanas -- marcharon sobre Pasto. Las fuerzas invasoras estaban comandadas por los aristócratas don Antonio Baraya y don Joaquín Caicedo. Las guerillas realistas del Patía estaban dirigidas por los mulatos Juan José Caicedo, Simón Muñoz, Joaquín Paz y el alférez don Manuel Antonio Carvajal. A pesar de la corajuda resistencia de las guerrillas, los republicanos avanzaron hasta Pasto y la tomaron a fines de septiembre. Durante esta campaña ambos bandos trataron a sus prisoneros con singular crueldad. En algunas oportunidades las guerrillas capturan soldados aislados durante la noche y les dieron muerta. Los republicanos atacaron las villas y masacraban a cuanto hombre encontraban. Estas acciones eran crueles pero "normales" en aquella guerra. Pero quizá lo peor fue que las tropas republicanos saqueaban las casas, incautaban el ganado y lo más irritante, una campañía comandada por el patricio caleño don Eusebio Borrero incendió la iglesia de la pequeña villa de Patía. Esta fue la prueba positiva -- para los patianos -- de los impíos sentimientos de los revolutionaries.

Obando también debía recordar atrocidades cometidas por las guerrillas realistas y entre éstas el asesinato y robo de cuatro mercaderes capturados el 4 de deciembre de 1811, mientras viajaban de Quito a Popayán. Los guerrilleros tomaron el botín para sostener la causa realista, en una acción típica de bandidismo defensivo, con el fin de obtener abestacamiento que no les era dado obtener de ninguna fuenta e institutionalizada. Una vez con el dinero, el fraile franciscano Fray Andrés Sarmiento, quien actuaba como comandante en jefe, propuso ir a recuperar a Pasto. Sin embargo, los capitanes de guerrilla decidieron atacar primero a Popayán. Camino a esta ciudad, en un lugar llamado Guatito, Fray Andrés y el mulato Juan José reuniron negras, niños y algunaos hombres, los quales, armados con garrotas, algunos mosquetas y tambores, marcharon sobre una guarnición cercana a Popayán. Sus gritos, ruidos y algarabía atrron a los dieciocho fusileros y viente lanceros que componían el detacamiento. Tras el rendimiento de la guarnición, Juan José colgó a los soldados de los árboles y ordenó a las mujeres patianas hacer prácticas de tiro, usando los soldados como blanco. Duespués de esta victoria la turba avanzó contra Popayán sitiándola el 23 de abril de 1812. Los sitiadores ascendían a 3.000 y la ciudad contaban 300 hombres para su defensa. A pesar de la differencia de fuerzas, los patriotas resistieron al ataque y derrotaron a los agresors en la madrugada del 27.

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José María Obando: From Royalist Soldier to Republican Cadillo

by Francisco U. Zuluaga

(pages 38-40)

Undoubtedly, Obando should have remembered the first years of this civil war. He must have remembered that after the Creole uprising in Quito in 1809 the rebels had been defeated at Funes by troops from Pasto, and that Governor Tacón had received support from Pasto and Patía. In 1811 the republican forces commanded by Antonio Baraya attacked Governor Tacón and took Popayán. After this defeat the patianos supported and protected the governor while he retreated to Peru. Since then the patianos fought as guerrillas composed of whites, blacks, Indians and castes. These groups, before the civil war, were made up of runaway slaves who had gained experience in the partisan wars when they fought to protect their freedom in the Palenques. The Indians had also resisted, somewhat less actively than the blacks, by participating in revolts and mutinies aimed at preventing increases in tribute and tithes. During the period 1810-1819 these individuals had rallied in support of the royalist cause, believing that taking such a side allowed them to strengthen and maintain their self-determination.

In 1811, four months after taking Popayán, the independent troops -- also called patriots or republicans -- marched on Pasto. The invading forces were commanded by the aristocrats Don Antonio Baraya and Don Joaquin Caicedo. The royalist guerillas of Patía were led by the mulattoes Juan José Caicedo, Simón Muñoz, Joaquín Paz and the ensign don Manuel Antonio Carvajal. In spite of the brave resistance of the guerrillas, the republicans advanced to Pasto and took it at the end of September. During this campaign both sides treated their prisoners with singular cruelty. On some occasions the guerrillas captured isolated soldiers during the night and killed them. The Republicans attacked the villages and massacred as many men as they could find. These actions were cruel but "normal" in that war. But perhaps the worst was that the Republican troops looted the houses, seized the cattle and most irritatingly, a company commanded by the Cali patrician Don Eusebio Borrero set fire to the church of the small village of Patía. This was proof positive -- for the patianos -- of the impious feelings of the revolutionaries.

Obando also had to recall atrocities committed by the royalist guerrillas and among these the murder and robbery of four merchants captured on December 4, 1811, while traveling from Quito to Popayán. The guerrillas took the booty to support the royalist cause, in a typical action of defensive banditry, in order to obtain funds that they were not allowed to obtain from any source and institutionalized. Once they had the money, the Franciscan friar Fray Andrés Sarmiento, who acted as commander in chief, proposed to go to recover Pasto. However, the guerrilla captains decided to attack Popayán first. On the way to this city, in a place called Guatito, Fray Andrés and the mulatto Juan José gathered blacks, children and some men, who, armed with clubs, some muskets and drums, marched on a garrison near Popayán. Their shouts, noises, and noise attracted the eighteen riflemen and twenty lancers that made up the detachment. After the garrison surrendered, Juan José hung the soldiers from the trees and ordered the women of the Patía to practice shooting, using the soldiers as targets. After this victory the mob advanced against Popayán besieging it on April 23, 1812. The besiegers amounted to 3,000 and the city had 300 men for its defense. In spite of the difference of forces, the patriots resisted the attack and defeated the aggressors in the early morning of the 27th.

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